El Laboratorio de Sanidad Animal de Ávila, epicentro de la vigilancia epidemiológica de la provincia, dispone, tras dos años de reformas, de nuevas instalaciones para el desarrollo de su actividad.
La sanidad animal, en una provincia productora y exportadora de productos ganaderos como es Ávila “es un factor esencial”, ha afirmado el delegado territorial de la Junta en Ávila, Francisco José Sánchez Gómez, en una visita realizada este jueves a las instalaciones, donde ha destacado la importancia de las mismas “tanto por su dimensión económica, como por la seguridad alimentaria, la prevención de enfermedades transmisibles y la obtención de alimentos sanos, seguros y de calidad”.
Y es que Ávila, con 190.000 reses y 3.000 establos, es la segunda provincia con mayor censo vacuno de la comunidad. Por ello, el Gobierno regional ha destinado 60.276 euros a la reforma del edificio anexo a la instalación, que servirá para distintos usos, como la custodia de muestras o el archivo de documentos.
La instalación, que depende del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de la Junta, forma parte de la red de alerta sanitaria y está estructurada en seis áreas: serología, bacteriología, parasitología y entomología, necropsias, administración y servicios comunes, como el almacén y las cámaras frigoríficas.
Control de la cabaña ganadera
Sánchez Gómez ha querido destacar, además, el “rigor científico” y la “agilidad” en los análisis, dos aspectos “necesarios” en la actividad del laboratorio por la importancia económica de la actividad agrícola y ganadera de Ávila.
Once empleados -tres veterinarios, un analista, seis auxiliares de laboratorio y un administrativo- se “esfuerzan”, según ha dicho, para que las labores que se realizan en este recinto la sociedad ni las “note”, es decir, que “aseguren” la seguridad alimentaria y la calidad de los productos.
Actualmente, el laboratorio lleva a cabo trabajos continuados en campañas de saneamiento ganadero, como la tuberculosis, brucelosis ovina, leucosis enzoótica y perineumonía contagiosa bovina, y en el control de erradicación de la lengua azul.
El año pasado, la Junta actuó sobre 240.239 ovejas y cabras y sobre 187.322 vacas.