Por qué ser agricultor resulta un lujo
Quiero comenzar este artículo afirmando que la sociedad española tiene un concepto mayoritariamente favorable del trabajo que desempeñamos los agricultores y ganaderos.
El hecho de producir alimentos de calidad nos dota de un plus de responsabilidad en nuestro trabajo, pero también de un alto grado de comprensión ciudadana para ser compensados en "parte" con presupuesto público, a través de los Pagos Compensatorios de la PAC.
Ahora bien, la información que llega a los ciudadanos sobre quiénes somos los verdaderos perceptores de los pagos compensatorios de la PAC no se ajusta en muchos casos a la realidad.
En este sentido, quiero dejar claro mi total apoyo a que se publique de forma nítida los nombres e importes de los perceptores de la PAC. Apuesto sin ningún tipo de dudas por un sistema transparente para todos, que aporte luz y taquígrafos sobre los destinatarios de todo tipo de ayudas públicas, ya sean sus beneficiarios empresas de la automoción, industrias lácteas, patatas, harineras, mataderos o bodegas, por citar algunos ejemplos.
Sobre la controversia en torno a los beneficiarios de la PAC, un informe elaborado por UPA concluye que más de la mitad de los perceptores de la PAC en esta región son agricultores o ganaderos a Tiempo Parcial.
Esta afirmación resulta sin duda relevante y pone de manifiesto que, en los últimos años, en Castilla y León, ha descendido el número de ATP, incrementándose el de los NO ATP.
La explicación es sencilla. Debido a la baja rentabilidad de la mayoría de las explotaciones, los profesionales se están viendo en la necesidad de realizar trabajos en diferentes sectores que complementen sus ingresos y de esta forma puedan permanecer viviendo en el medio rural.
De hecho, tal y como confirman los datos estadísticos, la agricultura y ganadería se ha convertido en la segunda actividad para muchos profesionales que históricamente se han dedicado al sector primario.
Hoy en día, la agricultura se complementa con otras actividades como la industria agroalimentaria, la transformación de productos, o incluso con trabajos que poco o nada tienen que ver con el agrario.
A esta situación se llega porque en nuestro sector se produce una inmovilidad en la tenencia de la tierra, tanto en propiedad como en arrendamiento, debido a la errónea aplicación de la PAC.
Cada vez es más difícil para los profesionales poder dimensionar sus explotaciones. A lo que hay que añadir los fuertes incrementos de los costes de producción, así como la disminución del precio que percibimos por nuestros productos, y el aumento de los márgenes comerciales en la distribución.
Esta situación hace muy complicado rentabilizar las explotaciones por parte de los ATP, al carecer de ingresos suficientes para soportar la debilidad estructural de las explotaciones.
Otra razón que impide dimensionar las explotaciones, y por lo tanto hacerlas más rentables, es la falta de relevo generacional debido a la continuidad de los agricultores en su actividad, una vez alcanzada la edad de jubilación.
Las serias dificultades para que se incorporen jóvenes a la agricultura y ganadería, por la escasa rentabilidad, y la gran incertidumbre que deben soportar debido a las políticas agrarias tan cambiantes y sin garantías de continuidad en el tiempo, hacen el resto.
En los últimos años, seguir ejerciendo como ATP se ha convertido en un “lujo” para muchos profesionales, al no estar al alcance de la mayoría adaptar convenientemente la dimensión de la explotación, y poder acceder a un mercado cada vez más competitivo y/o especulativo, y todo por la asfixiante imposición de las grandes cadenas de distribución.
La dudosa efectividad en la aplicación de esta PAC, y las consecuencias de las políticas erróneas, nos llevan a que el medio rural siga siendo rural, pero cada vez menos agrario.
En Castilla y León, sigue habiendo el mismo número de explotaciones que hace quince años, pero con menos agricultores y ganaderos ATP.
Resulta obvio pensar que los discursos de los políticos para frenar la despoblación del campo no son otra cosa más que retórica. El hecho de que Carrefour venda leche francesa como producto de Castilla y León, sin que la Junta lo impida, no es un tema baladí.
Que el PP se niegue a crear un Observatorio de Precios en Castilla y León para frenar la especulación de los márgenes comerciales o, que la Junta subvencione a las industrias lácteas con 44 millones de euros, sin que estas asuman compromisos con la región es sintomático de cómo se están haciendo las cosas. En mi opinión, con estas actuaciones, se esta debilitando seriamente el modelo productivo del medio rural de Castilla y León.
Las políticas agrarias que se aplican tanto por parte de la comisaria desde Bruselas, como de la ministra desde Madrid o la consejera desde la Junta, tienden decididamente a la multifuncionalidad del sector agrario, con muy dudosos resultados.
En cualquier caso, bajo mi punto de vista, no se están haciendo políticas agrarias, ni económicas ni sociales, encaminadas a que los agricultores y ganaderos sigamos viviendo en el medio rural.
Son muchas las evidencias de que estas políticas no están dando los resultados “perseguidos”, puesto que en lugar de diversificar la actividad en el medio rural, en la mayoría de los casos, están provocando el despoblamiento del mismo. Julio López Alonso –secretario general de UPA CyL.